Camino por mi casa. Recorro los pasillos, entro en las habitaciones. Estoy solo, son las cinco de la tarde pero tengo todas las ventanas cerradas. Deambulo entre la oscuridad en busca de un nuevo rincon en el que me pueda desahogar, pero no lo encuentro; no existe.
Llego a una habitacion, me tiro en el frío suelo y cierro los ojos. Intento llorar pero no tengo lagrimas que puedan desprenderse de mis ojos. Mi cuerpo inmovil en el suelo, mi cara escondida entre un par de brazos que la rodean. Las horas pasan y permanezco tumbado en el frio piso de mi habitacion. Anochece y amanece. Pero yo no me levanto. Todos los dias son iguales. Hace meses que la vida se escapo y yo no supe seguirla. Cuando tu vida es tan insignificante como cualquier letra de este texto y no le encuentras sentido a los pasos que das es cuando necesitas ausentarte de la rutina, de la realidad y decir hasta pronto...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario